SALIENDO DEL BAÑO 1908
sábado, 29 de septiembre de 2012
jueves, 27 de septiembre de 2012
LE DIVAN JAPONAIS DE TOULOUSSE LAUTREC
LE DIVAN JAPONAIS 1893
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Le Divan Japonais litografía a tiza , pincel y salpicaduras en cuatro colores 78,8 x 59,5 cm Nueva York, Museum of Modern Art
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El Divan Japonais es un café situado en la Rue des Martyrs, 75, transformado en 1893 en el café concierto por Éduard Fournier y decorado en un estilo vagamente orientalizante con sedas pintadas , lacas, farolillos y sillas de bambú . El gusto por las manufacturas del Extremo Oriente se remonta a los años sesenta , tras la apertura de las fronteras comerciales del Japón ( 1858 ) y esl estudio de las estampas niponas por parte de coleccionistas apasionados como los hermanos Goncourt y Phlippe Burty . El japonismo , que muy pronto se convirtió en una moda , se extiende en todos los níveles de la sociedad y reviste , en un contexto mundano como el de un local para la diversión , las características un poco superficiales de un Oriente de pacotilla, revisado con arreglo al gusto burgués ( occidental ) por el exotismo.
Lautrec, a quien se encarga el cartel para la inaguración del local , decide adoptar soluciones compositivas y cromáticas tomadas del arte japonés : el encuadre es audaz y el corte fotográfico oculta la cabeza de la cantante Yvette Guibert , que está en escena , reconocible `por sus característicos guantes negros. En el centro , totalmente envuelta en un vestido negro que hace resaltar su cabello rojo , está la figura elegante de Jane Avril , que destaca ante el fondo claro de la orquesta , de donde sobresalen los contrabajos : a la derecha de la cantante está sentado el crítico musical y propietario.
La figura de Jane Avril es muy admirada por la crítica que la describe como una " esbelta espectadora de mirada penetrante , labios provocativos y alta figura delgada y deliciosamente licensiosa . Qué elegancia tiene esa e quisita criatura nerviosa y neurótica "
Mercedes Tamara
27 -09-2012
Bibliografía : Henri de Toulousse-Lautrec, Edit Biblioteca El Mundo
MOMA ( libro )
martes, 25 de septiembre de 2012
EL VADO PAUL GAUGUIN
EL VADO 1901
lunes, 24 de septiembre de 2012
LA HORA DEL BAÑO DE JOAQUÍN SOROLLA
LA HORA DEL BAÑO 1904
jueves, 20 de septiembre de 2012
GALICIA , LA ROMERIA DE JOAQUIN SOROLLA
GALICIA , LA ROMERIA 1915
lunes, 17 de septiembre de 2012
IDILIO EN EL MAR JOAQUIN SOROLLA
IDILIO EN EL MAR 1905
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Sobre la arena óleo sobre lienzo 91x 108 cm colección particular |
El artista captó la simpatía y el afecto entre los muchachos que charlan sin acercar sus cuerpos al revés de lo que ocurre en Al agua y en Saliendo del baño donde hay contacto físico entre ambos , lo mismo que en La herida del pie y en Sobre la arena . Esta última obra, de tema similar, muestra una composición casi inversa, en la que los cuerpos se ven de espaladas hacía el mar, con una mayor intensidad de color.
En todas ellas, pero singularmente en Idilio en el mar, que es la más importante, se pone de manifiesto la voluntad del artista de captar a plena luz la espontaneidad de los cuerpos infantiles. En el de la muchacha hay una resonancia clásica tanto en el juego de los pasos mojados sobre su cuerpo como en la disposición serpentina de éste, Su perfil perdido indica también que el artista le interesaba la búsqueda de la expresividad no tanto a través del rostro como del cuerpo.
jueves, 13 de septiembre de 2012
EL CIEGO DE TOLEDO JOAQUIN SOROLLA
EL CIEGO DE TOLEDO 1906
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El ciego de Toledo
óleo sobre lienzo 62x 93 cm
Dallas, Meadows Purchase : University Museum Purchase
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Sorolla, que se hallaba en Biarritz el 15 de septiembre de 1906 , dudaba si pasar aquel mes en Granada , Ávila o Segovia y le pedía, incluso opinión a su amigo Pedro Gil . Finalmente se inclinó por esta última ciudad donde sufrió mucho frío y reflexionaba , en carta a su esposa del 10 de octubre :" Hay aquí cosas bonitas pero mucho menos que en Toledo " . Pasó luego a Aranjuez , donde apenas pudo trabajar por la intensa humedad , de modo que finalmente se dirigió a Toledo donde como solía todos los años , se hallaba establecido Aureliano Beruete, que dedicaba aquel mes a trabajar en la ciudad y sus alrededores.
Entre las ciudades castellanas que pintó Sorolla , Toledo tiene una significación especial . Al poco de su llegada allí, el artista se sentía impresionado por su grandeza. Al recorrer las calles le parecía vivir en el siglo XVI . Dilató el comienzo de su campaña pictórica dos días para reconocer bien la ciudad , pues decía a su esposa , " esto es muy grande y hay que enterarse de todo antes " y llegó a pintar veinte cuadros allí durante una estancia que debió prolongarse al menos hasta los primeros días de noviembre ".
En el Museo Sorolla se conserva una fotografía en la que el artista aparece pintando el cuadro del natural . En éste, la importancia que asume la figura del ciego, pintada con el mayor esmero en sus tonos calientes , diferencia con claridad esta obra de otras vistas que desde el mismo puente realizó Beruete como la que pintó desde la orilla en ese mismo mes de octubre de 1906,
Vestido con grueso manto de paño castellano y tocado con su sombrero flexible , la viveza de su paso , en su camino hacía el espectador , y la disposición del camino y el muro en escorzo , animan la composición , cuya serenidad deriva de la disposición del puente , que tiende sus arcadas en un plano casi paralelo al espectador . Al pintor le había llamado la atención al poco de su llegada unos asnos que había visto , e introdujo en la composición estos animales, que , efectivamente ; solían subir la Cuesta de Doce Cantos desde el río
Otras caballerías que tiran de una carreta entoldada aparecen en el puente , en el mismo lugar , que corresponde al ensanchamiento del tajamar , en que las pintó en otra vista del Puente de Alcántara desde arriba, en acusado escorzo . Mediante estos elementos el pintor acertó a humanizar el paisaje que conjuga con gran equilibrio sus diversos elementos arquitectónicos naturales. Así , el puente abraza al río en un armonio juego de colores entre el azul cerúleo de las aguas y los tonos claros de la arquitectura . A partir de ésta hacía el fondo , se extiende con armonía la naturaleza en la Vega Alta, al noreste de la ciudad . Allí , la amplia llanura aluvial formada por el río incluye a la izquierda los sotos de la huerta de San Pablo, sede de la antigua Almofala, y a la derecha la limita la revuelta de la bajada del castillo de San Sevando.
Más allá de las vegas se suceden en suave ascensión las tierras rojas y los olivares en las lomas , resueltas en pinceladas largas y nimbadas de nubes en la estrecha franja del cielo azul grisáceo . El artista estudió con rigor la distribución de las luces y las sombras en esta obra, pintada con clara luz matinal en un colorido claro muy atemperado , y con una ejecución amplia y franca , que se advierte muy bien en las pinceladas de las zonas en sombra . En el puente , los toques cortos anaranjados de materia densa y apretada, muestran la incidencia de la luz sobre la rosca de ladrillo de su arco principal. El muro del primer término , coloreado con variedad de tonos , proyecta su sombra de color malva según una superficie que resaltauna expresiva linea de contorno violeta
Entre las ciudades castellanas que pintó Sorolla , Toledo tiene una significación especial . Al poco de su llegada allí, el artista se sentía impresionado por su grandeza. Al recorrer las calles le parecía vivir en el siglo XVI . Dilató el comienzo de su campaña pictórica dos días para reconocer bien la ciudad , pues decía a su esposa , " esto es muy grande y hay que enterarse de todo antes " y llegó a pintar veinte cuadros allí durante una estancia que debió prolongarse al menos hasta los primeros días de noviembre ".
En el Museo Sorolla se conserva una fotografía en la que el artista aparece pintando el cuadro del natural . En éste, la importancia que asume la figura del ciego, pintada con el mayor esmero en sus tonos calientes , diferencia con claridad esta obra de otras vistas que desde el mismo puente realizó Beruete como la que pintó desde la orilla en ese mismo mes de octubre de 1906,
Vestido con grueso manto de paño castellano y tocado con su sombrero flexible , la viveza de su paso , en su camino hacía el espectador , y la disposición del camino y el muro en escorzo , animan la composición , cuya serenidad deriva de la disposición del puente , que tiende sus arcadas en un plano casi paralelo al espectador . Al pintor le había llamado la atención al poco de su llegada unos asnos que había visto , e introdujo en la composición estos animales, que , efectivamente ; solían subir la Cuesta de Doce Cantos desde el río
Otras caballerías que tiran de una carreta entoldada aparecen en el puente , en el mismo lugar , que corresponde al ensanchamiento del tajamar , en que las pintó en otra vista del Puente de Alcántara desde arriba, en acusado escorzo . Mediante estos elementos el pintor acertó a humanizar el paisaje que conjuga con gran equilibrio sus diversos elementos arquitectónicos naturales. Así , el puente abraza al río en un armonio juego de colores entre el azul cerúleo de las aguas y los tonos claros de la arquitectura . A partir de ésta hacía el fondo , se extiende con armonía la naturaleza en la Vega Alta, al noreste de la ciudad . Allí , la amplia llanura aluvial formada por el río incluye a la izquierda los sotos de la huerta de San Pablo, sede de la antigua Almofala, y a la derecha la limita la revuelta de la bajada del castillo de San Sevando.
Más allá de las vegas se suceden en suave ascensión las tierras rojas y los olivares en las lomas , resueltas en pinceladas largas y nimbadas de nubes en la estrecha franja del cielo azul grisáceo . El artista estudió con rigor la distribución de las luces y las sombras en esta obra, pintada con clara luz matinal en un colorido claro muy atemperado , y con una ejecución amplia y franca , que se advierte muy bien en las pinceladas de las zonas en sombra . En el puente , los toques cortos anaranjados de materia densa y apretada, muestran la incidencia de la luz sobre la rosca de ladrillo de su arco principal. El muro del primer término , coloreado con variedad de tonos , proyecta su sombra de color malva según una superficie que resaltauna expresiva linea de contorno violeta
Mercedes Tamara
13 -09-2012
Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa
miércoles, 12 de septiembre de 2012
CASTILLA , LA FIESTA DEL PAN JOAQUIM SOROLLA
CASTILLA , LA FIESTA DEL PAN , 1911
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Castilla , la fiesta del pan
óleo sobre lienzo 351 x 392 cm Nueva York , The Hispanic Society
El año anterior en febrero de 1909, Sorolla había presentado en The Hispanic Society su primera exposición individual en América, que atrajo a cerca de 168.000 visitantes. Aquel éxito espectacular alentó a Huntington a montar una segunda muestra con pinturasde Zuloaga y a preparar una exposición itinerante de cuadros de Sorolla para 1911. En la primavera de 1911, en Nueva York aceptó en principio el proyecto de decoración mural y empezó a hacer apuntes .
El contrato definitivo se firmó en París algunos meses después , el 26 de noviembre de 1911. La ejecución de lienzos sueltos permitió a Sorolla crear cada composición en la región correspondiente . Desde el punto de vista puramente artístico le dio ocasión de manejar efectos pictóricos y una amplia variedad de fracturas que quizás no habría sido posible dentro de la presentación más uniforme de un friso continuo . Conviene subrayar ,empero, que el cambio a un formato grande de caballete no significa que ninguno de los murales , ni siquiera la presentación relativamente directa de figuras y vista urbana en Extremadura se deba entender como un reportaje ; por el contrario los paneles son imágenes emblemáticas, que ofrecen una manifestación visual representativa de la cultura regional. En este aspecto tienen un mismo parentesco con lo que perseguían muchos de los miembros de la Generación del 98 , el sentido de lo castizo, de lo genuinamente característico de la vida española. La investigación del último decenio ha examinado el orden de creación de los paneles que se desprende de las cartas del artista a su familia y que no coinciden con el orden en que se suceden las escenas. La instalación, que en buena medida Sorolla dejo decidida a comienzos de 1913, tras consultar con el arquitecto y los constructores de la sala, conduce al espectador en un recorrido por la Península Ibérica que en el sentido de las agujas del reloj pasa de Castilla a Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Elche, Sevilla y Andalucia, Extremadura , Ayamonte ( Huelva ) y Portugal, Galicia y finalmente Guipúazcoa. En contraste el orden en que pintara los lienzos dependería no solo de las razones artísticas de Sorolla , sino también de problemas lingüísticos como la necesidad de encontrarse en determinada región en tal o cual fecha( en Sevilla en marzo o abril para estudiar las procesiones de Semana Santa, la conveniencia de ir a los Pirineos en verano ) ect.
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Tipos de Avila 1912
óleo sobre lienzo 201x 193 cm
Madrid, Museo Sorolla.
Es difícil hacer un análisis general sobre esa sucesión cronólogica, Castilla representa una comitiva, lo mismo que Sevilla, Los nazarenos y Navarra, pero en este caso lo exige el asunto. Sorolla retomaría la metáfora de la comitiva después en Los Toreros y Valencia, Navarra tiene muchos aspectos pictóricos y compositivos en común con Castilla, pero no así Aragón pintado en la misma época. Lo que si se puede detectar es un aumento de la abstracción y de la expresividad pictórica a partir de 1915, como si Sorolla fuera aplicando al encargo de los murales ciertas innovaciones artísticas que habían empezado a despuntar en sus cuadros de caballete hacía 1911, por ejemplo en La siesta . Hay que señalar que sus fondos a diferenciade sus composiciones totales, tendieron a la abstracción a partir aproximadamente de 1901 de lo cual es un espectacular ejemplo Aragón. En ese aspecto, las dos obras terminadas en 1919 Elche y Ayamonte , parecen las más avanzadas.
Como preparación para Castilla el artista pasó todo el año 1912 viajando a distintos puntos donde sus enviados reunían a modelos atavíados con trajes típicos de particular riqueza. Con ellos Sorolla ejecutó decenas de estudios al óleo, así como cuadros de caballete de gran formato vinculados a los murales, pero indepèndientes. También preparó numerosos bocetos al gouache que desarrollan tanto composiciones corridas a modo de friso como estudios relaciuonados con el lienzo que había de pintar en 1913. esto es, en forma de enorme cuadro de caballete autónomo.
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Tipos manchegos 1912
óleo sobre lienzo 201x203 cm Museo Sorolla, Madrid
Sin embargo, se podría decir que la comitiva de figuras de Castilla perpetúa la idea del friso continuo pero con el doble de altura y en este sentido Castilla representa una transición de la configuración en friso a los cuadros sueltos definitivos. En el mural acabado hay eco de los dibujos, por ejemplo, la lagarterana de saya acampanada que aparece casi en el centro de la composición y se encuentra repetida en mucho de los gouaches. Finalmente , Sorolla instaló un estudio en la Cuesta de las Perdices, al oeste de Madrid, donde posaron nuevos modelos y la enorme composición fue ejecutada entre febrero y diciembre de 1913. astilla -sería más correcto hablar de ambas Castillas; la Vieja y la Nueva, juntamente con León- se presenta al espectador bajo la forma de un cortejo integrado por gran número de personajes de diferentes lugares del centro de España. Como han observado Tomás y Garín el vasto lienzo tiene una solemnidad que lo distingue de los restantes murales y lo aproxima a la pintura de la historia.
La destacada presencia de hogazas y costales de trigo de harina hizo que Pantorba interpretase la composición como una fiesta " la fiesta del pan ", pero es poco probable que Sorolla pretendiera inventarse un festejo concreto. En cualquier caso, hay muchachas que encabezan el cortejo portando panes son representativas, según señaló Ruth Matil de Anderson al analizar sus trajes de zonas del reino de León ( Astorga, La Alberca, Salamanca, León y Zamora , esta última también representada por las banderas rojas que ondean sobre la comitiva. A la derecha se ven cerámicas de Talavera de la Reina o Puente del Arzobispo. Ávila , símbolo de Castilla la Vieja, se alza frente a Toledo ( Castilla la Nueva ) en medio se ve la Sierra de Guadarrama, que separa ambas regiones, aunque en la realidad hay más de cien kilómetros de distancia de una a otra ciudad, Sorolla ha rasladado también la abulense Fuente del Pardillo, telón de fondo del cortejo , de un lado de la ciudad al otro.
Anderson describió con lujo de detalles los trajes de cada región y grupo , las mujeres que portan las hogazas, los maragatos de León, la mujer de saya acampanada de Lagartera ( Toledo ) los tipos manchegos, una mujer de la Ribera salmantina con un atuendo bordado que es casi oriental, los pastores de Soria y en el centro una segoviana que amamanta a su hijo sentada entre los costales de trigo.Varios enigmas técnicos rodean esta composición. Las secciones izquierda y central están pintadas sobre lienzos enormes, pero la parte derecha se compone de cinco lienzos de tamaño medio sobre banderas independientes. Arriba , a la derecha, el cielo de Toledo fue repintado por el artista con un pigmento de cobre, aparentemente para armonizar los azules de los dos lienzos unidos. Con el tiempo este pigmento ha virado a verde.Hastaahora, no han aparecido documentos que expliquen el empleo de lienzos más pequeños ni la necesidad de variar el pigmento.
Mercedes Tamara
12 -09-2012
Bibliografía : Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa
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lunes, 10 de septiembre de 2012
EL MAMÓN DE JOAQUIN SOROLLA
EL MAMÓN 1894
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El mamón
óleo sobre lienzo 55, 9 x 78,1 cm
Colección Masaveu
En esta composición , como todas las realizadas entonces , es muy clara y perceptible la influencia del pintor andaluz José Jiménez Aranda ( 1837-1903 ) , con el que Sorolla estrecharía amistosos lazos a su llegada a Madrid. Su ascendencia no sólo está presente en la concepción de una escena cuyo argumento es puramente anecdótico , sino en los propios recursos ambientales realistas que la caracterizan . Cuando el consagrado artista sevillano regresó a su ciudad natal , no sólo traspasó al joven Sorolla el uso de su emblemático estudio en el llamado Paisaje de la Alhambra -con todas las connotaciones que ello acarreaba en el ambiente profesional al que pertenecían - sino que en realidad e transmitió también su modo de entender las escenas de género, lo que e sirvió al valenciano para afianzar su posición en el mercado artístico de la capital.
Jiménez Aranda presintió el éxito arrollador del artista y trató verdaderamente de acomodarlo del mejor modo posible en la ciudad que él dejaba, presentándolo , en cierto modo, como su heredero. A esta amistad, el pintor valenciano supo corresponder justamente, como deja claro en sus cartas , llenas de palabras de sincera admiración para el sevillano. Sin embargo, Sorolla maduraría mucho sobre el estilo del viejo maestro español. Así, confirió a las figuras una rotunda corporeidad , avanzando sobre la concepción de las escenas de género que había realizado hasta entonces.
El detenido realismo descriptivo, concebido como ejercicio virtuoso característico del estilo de Jiménez Aranda y que fue un recurso que hizo propio Sorolla en otros momentos de su producción , es sustituido aquí, por un desarrollo intenso del efecto de la luz , que revela claramente la preocupación más característica de su producción venidera y en el que Sorolla se muestra como un verdadero maestro. En efecto, la descripción de la deslumbrante claridad que penetra desde la ventana y recorta los perfiles de los personajes , así como los efectos escalonados desde la cegadora intensidad de la luz hasta los tonos de amortiguada penumbra que se describen con formato deshechas en el uelo , como el cardador entre la lana estilada, son el principal atractivo plástico de la obra ,in duda , el mejor ejemplo de la producción de más clara intención comercial de Sorolla en estos añosecon rigor, convirtiendo voluntariamente este pequeño lienzo es un testimonio antropológico de los usos y costumbres rurales del interior en una provincia española. En este sentido , en esta pequeña obra se adelanta a la vocación realista de documentar las costumbres provincianas españolas que marcaría su Visión de España ,realizada dos décadas después , ya en otro contexto histórico y estético , con un planteamiento más complejo.
La escena, que representa la contemplación de toda la familia del nuevo miembro mientras se amamanta , refleja la apasionada vocación familiar que había caracterizar toda la producción de Sorolla y que se convirtió en una de sus constantes preocupaciones argumentales . El padre abandona el cuidado de su devanadera y mira con complacido deleite al niño. Mientras la hija mayor se fija, tomando la misma perspectiva que el espectador en la atención de su padre al recién nacido .Todos menos ella han interrumpido por completo su labor cotidiana escarneando y torciendo la lana merina de la provincia, actividad que fundamentaba la economia segoviana todavía a finales del siglo XIX . Sin apartar sus manos del torno de hilar , la niña escenifica a unos párvulos celos que confieren a la obra el tono entre tierno y ligeramente melodramático que entonaba su argumento con el gusto del mercado de esos años.
Mercedes Tamara
10 -09-2012
Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa
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domingo, 9 de septiembre de 2012
CLOTILDE Y ELENA EN LAS ROCAS DE JÁVEA DE JOAQUIM SOROLLA
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Clotilde y Elena en las rocas de Jávea óleo sobre lienzo 89,7 x 126,5 cm Colección particular |
Cuando Sorolla pinta esta obra en 1905 se encuentra ya en plena madurez artística . Para entonces ya había conseguido todos los premios y galardones inimaginables : hacía unos años le habían concedido el Grand Prix en la Exposición Universal de París de 1900 y la medalla de honor en la Exposición Nacional de Madrid de 1901, y también había sido nombrado caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica , hijo predilecto de Valencia, caballero de la Legión de Honor , académico de Bellas Artes en París, Lisboa y Valencia.
Es precisamente en Jávea , en los meses de agosto y septiembre de este año 1905, donde el artista desarrolla toda su potencialidad como pintor.Allí se traslada con su familia a descansar y pintar ese mar Mediterráneo tan intenso de color en ese trozo de costa tan distinto al de Valencia.
Jávea es un pequeño pueblo alicantino del que Sorolla se había enamorado en su primer viaje en 1896. Son vivos testimonios del impacto que le produjeron lox paisajes de esta localidad , las cartas que envió entonces a su mujer : " Jávea sublime, inmensa , lo mejor que conozco para pintar....estaré algunos días. Si estuvierás tú...dos meses" . Y continúa : " Este es el sitio que soñé siempre , mar y montaña, pero ¿ qué mar ?. El cabo de San Antonio es una maravilla; monumento de color rojizo, enorme, inmenso y su color en las aguas de una limpieza y un verde brillante, pero una esmeralda colosal "
Sorolla regresa a Jávea de nuevo solo en 1898 , siendo acompañado años despuñes por su mujer y sus hijos durante los veranos de 1900 y este de 1905
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Rocas de Jávea y el bote 1905
La intensidad de la paleta de Sorolla, alcanza límites insospechados en la obra realizada estos dos últimos veranos y especialmente en el de 1905 . El crítico de arte Rafael Doménec refiriéndose a este momento escribía en 1910 :" No hay atrevimiento cromático ante el cual retroceda Sorolla " mientras Pantorba anotaba.
Sorolla, sin aumentar los colores de su paleta, que en como todos los verdaderos coloristas, son pocos, extiende y multiplica el número de los matices, así como el número de los contrastes solares y logra preciosos acordes con azules y amarillos, violetas y cadmios, verdes, rojos, sin olvidar las riquísimas mondulaciones del blanco, color en cuyo empeño siempre sabe de notas personales. No se detiene ante ninguno de los problemas que la deslumbradora claridad levantina le ofrece ".
Cuando Sorolla viaja a Jávea el verano de 1905, está preparando ya su primera exposición individual, la de París de 1906, que tendría lugar justo antes del verano siguiente y en la que desea presentar un elevado número de obras nuevas. Por ello, ese verano pinta setenta y cinco cuadros entre obras de pequeño y gran formato.
En la exposición de París esta obra , como se puede ver en una de las fotografías panorámicas del Gran Salón de la Galeria Geuges Petit Y allí sus obras obtuvieron estruendosos éxitos.En este cuadro se conjuga deliciosamente la pasión de Sorolla de la pintura y su amor por la familia. Aquí aparece su mujer Clotide y su hija menor Elena que, sin perder su elegante compostura trepan por las rocas encrespadas de ls rocas de la costa de Javea , de esa piedra " tosca " que en la sombra adquiere tonos marrones y rojizos y que el sol destella en dorados. La blusa de Clotilde y el vestido de Elena , blancos, etéreos, el color preferido por Sorolla para pintarlas frente al mar , no despliegan todo su poderío al encontrarse a la sombra.
Al final del cabo de San Antonio, iluminado por el sol de la tarde y el mar de azul añil intenso, restan protagonismo a las figuras del primer término a las que envuelven dominando claramente en la composición el paisaje. El cuadro es además claro ejemplo de como " a lo largo de toda su obra el pintor acostumbró a su público y al mercado del momento a reconocer a los suyos siempre impolutos y bien dispuestos (....) y adecuando sus intereses de representación al más refinado gusto internacional.
Mercedes Tamara
26-10-2014
Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa
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jueves, 6 de septiembre de 2012
GUIPÚZCOA, LOS BOLOS JOAQUIN SOROLLA
GUIPÚZCOA, LOS BOLOS 1914
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Guipúzcoa , los bolos óleo sobre lienzo 350,4 x 321,5 cm Nueva York, The Hispanic Society
El País Vasco es la parte de España más industrializada en la época de Sorolla , pero el artista en consonancia con lo que se ha llamado la estética neorromántica y las inquietudes etnográficas que compartía con su mecenas Ancher Milton Huntington- por no mencionar las preocupaciones de la Generación del 98 -decidió subrayar los aspectos agrarios de la vida vasca, representando un grupo de aldeanos que juegan a los bolos . Un mozo se ha subido a un murete para comprobar que no se hagan trampas , pero le distrae de su cometido la presencia de la muchacha sentada junto a su herrada. En segundo término medio aparece un típico carro de bueyes de la zona. Sólo el trazado de un funicular en construcción sobre la ladera del monte Igualdo , en la lejanía, ofrece algún indicio del mundo moderno.
El panel de Guipúzcoa es un ejemplo más de cómo Sorolla combinaba en una imagen emblemática motivos originalmente independientes. Fue pintada en 1914 en San Sebastián , en parte sobre la base de estudios hechos en 1912 . El paisaje procede de cuadros que Sorolla había pintado en la finca de un famoso médico vasco , el doctor Medinaveitia , asomada al monte Igueldo y al puerto de San Sebastián desde más arriba del palacio Miramar ; mientras que la figura y la carreta proceden de numerosos apuntes, gouaches y pinturas al óleo de escenas agrícolas , algunos aparentemente realizados en el monte Ulia, al otro lado de la bahía.
Como en el caso de Castilla , Sorolla pintó al óleo tipos vascos en figuras de cuerpo entero de tres cuartos, claramente destinados a ser obras autónomas a la vez que le servían de preparación para el panel . La familia de la muchacha que posó para la escena cuenta la anécdota de que Sorolla, para dar los últimos toques al lienzo, reunió a sus modelos en una sidrería con vistas a la ciudad y a la bahía . Cabe imaginar lo agradable que debió ser la reunión, sobre todo ya avanzada : ciertamente la escena pintada tiene un aires de celebración y bienestar . Tomás y Garín han señalado con acierto que aquí la distribución de las figuras da una mayor sensación de decoración mural que en los restantes paneles , y citan a Felipe María Garín en su descripción del jugador que lanza el bolo como un " discóbolo moderno " .
Efectivamente, la composición parece recordar los diseños de Mantegna para la Camara degli Sposi, y hace pensar en el empleo de estatuas clásicas como fuentes en lienzos tan aparentemente naturalistas como Saliendo del baño.
Llamar a Sorolla " pintor de la luz " es un tópico gastado por el abuso , pero todo el que conozca el País Vasco se admirará de la maestría con que está captada esa luz gris , que es tan característica del aire húmedo de la región . Ese efecto es producto de varios recursos técnicos , entre ellos, la elección de una tela de trama más fina que en los restantes paneles , el cuidadoso equilibrio de grises y verdes en la composición y un férreo control de las tintas medias , incluso en pasajes de color como la blusa del muchacho del borde izquierdo . Al igual que en los paneles de Cataluña, Valencia y Galicia , Sorolla ha representado un árbol concreto como emblema de la región , en este caso un plátano de sombra.
Mercedes Tamara
6 -09-2012
Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa
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