miércoles, 12 de septiembre de 2012

CASTILLA , LA FIESTA DEL PAN JOAQUIM SOROLLA


CASTILLA , LA FIESTA DEL PAN , 1911
Castilla , la fiesta del pan
óleo sobre lienzo 351 x 392 cm

Nueva York , The Hispanic Society 





El año anterior en febrero de 1909, Sorolla había presentado en The Hispanic Society su primera exposición individual en América, que atrajo a cerca de 168.000 visitantes. Aquel éxito espectacular alentó a Huntington a montar una segunda muestra con pinturasde Zuloaga y a preparar una exposición itinerante de cuadros de Sorolla para 1911. En  la primavera de 1911, en Nueva York aceptó en principio el proyecto de decoración mural y empezó a hacer apuntes .





El contrato definitivo se firmó en París algunos meses después , el 26 de noviembre de 1911. La ejecución de lienzos sueltos permitió a Sorolla crear cada composición en la región correspondiente . Desde el punto de vista puramente artístico le dio ocasión de manejar efectos pictóricos y una amplia variedad de fracturas que quizás no habría sido posible dentro de la presentación más uniforme de un friso continuo . Conviene subrayar ,empero, que el cambio a un formato grande de caballete no significa que ninguno de los murales , ni siquiera la presentación relativamente directa de figuras y vista urbana en Extremadura se deba entender como un reportaje ; por el contrario los paneles son imágenes emblemáticas, que ofrecen una manifestación visual representativa de la cultura regional. En este aspecto tienen un mismo parentesco con lo que perseguían muchos de los miembros de la Generación del 98 , el sentido de lo castizo, de lo genuinamente característico de la vida española. La investigación del último decenio ha examinado el orden de creación de los paneles que se desprende de las cartas del artista a su familia y que no coinciden con el orden en que se suceden las escenas. La instalación, que en buena medida Sorolla dejo decidida a comienzos de 1913, tras consultar con el arquitecto y los constructores de la sala, conduce al espectador en un recorrido por la Península Ibérica que en el sentido de las agujas del reloj pasa de Castilla a Navarra, Aragón, Cataluña, Valencia, Elche, Sevilla y Andalucia, Extremadura , Ayamonte ( Huelva ) y Portugal, Galicia y finalmente Guipúazcoa. En contraste el orden en que pintara los lienzos dependería no solo de las razones artísticas de Sorolla , sino también de problemas lingüísticos como la necesidad de encontrarse en determinada región en tal o cual fecha( en Sevilla en marzo o abril para estudiar las procesiones de Semana Santa, la conveniencia de ir a los Pirineos en verano ) ect.
  

Tipos de Avila 1912

óleo sobre lienzo 201x 193 cm
Madrid, Museo Sorolla.







Es difícil hacer un análisis general sobre esa sucesión cronólogica, Castilla representa una comitiva, lo mismo que Sevilla, Los nazarenos y Navarra, pero en este caso lo exige el asunto. Sorolla retomaría la metáfora de la comitiva después en Los Toreros y Valencia, Navarra tiene muchos aspectos pictóricos y compositivos en común con Castilla, pero no así Aragón pintado en la misma época. Lo que si se puede detectar es un aumento de la abstracción y de la expresividad pictórica a partir de 1915, como si Sorolla fuera aplicando al encargo de los murales ciertas innovaciones artísticas que habían empezado a despuntar en sus cuadros de caballete hacía 1911, por ejemplo en La siesta . Hay que señalar que sus fondos a diferenciade sus composiciones totales, tendieron a la abstracción a partir aproximadamente de 1901 de lo cual es un espectacular ejemplo Aragón. En ese aspecto, las dos obras terminadas en 1919 Elche y Ayamonte , parecen las más avanzadas.



Como preparación para Castilla el artista pasó todo el año 1912 viajando a distintos puntos donde sus enviados reunían a modelos atavíados con trajes típicos de particular riqueza. Con ellos Sorolla ejecutó decenas de estudios al óleo, así como cuadros de caballete de gran formato vinculados a los murales, pero indepèndientes. También preparó numerosos bocetos al gouache que desarrollan tanto composiciones corridas a modo de friso como estudios relaciuonados con el lienzo que había de pintar en 1913. esto es, en forma de enorme cuadro de caballete autónomo.



Tipos manchegos 1912
óleo sobre lienzo 201x203 cm
Museo Sorolla, Madrid
Sin embargo, se podría decir que la comitiva de figuras de Castilla perpetúa la idea del friso continuo pero con el doble de altura y en este sentido Castilla representa una transición de la configuración en friso a los cuadros sueltos definitivos. En el mural acabado hay eco de los dibujos, por ejemplo, la lagarterana de saya acampanada que aparece casi en el centro de la composición y se encuentra repetida en mucho de los gouaches. Finalmente , Sorolla  instaló un estudio en la Cuesta de las Perdices, al oeste de Madrid, donde posaron nuevos modelos y la enorme composición fue ejecutada entre febrero y diciembre de 1913. astilla -sería más correcto hablar de ambas Castillas; la Vieja y la Nueva, juntamente con León- se presenta al espectador bajo la forma de un cortejo integrado por gran número de personajes de diferentes lugares del centro de España. Como han observado Tomás y Garín el vasto lienzo tiene una solemnidad que lo distingue de los restantes murales y lo aproxima a la pintura de la historia.



La destacada presencia de hogazas y costales de trigo de harina hizo que Pantorba interpretase la composición como una fiesta " la fiesta del pan ", pero es poco probable que Sorolla pretendiera inventarse un festejo concreto. En cualquier caso, hay muchachas que encabezan el cortejo portando panes son representativas, según señaló Ruth Matil de Anderson al analizar sus trajes de zonas del reino de León ( Astorga, La Alberca, Salamanca, León y Zamora , esta última también representada por las banderas rojas que ondean sobre la comitiva. A la derecha se ven cerámicas de Talavera de la Reina o Puente del Arzobispo. Ávila , símbolo de Castilla  la Vieja, se alza frente a Toledo ( Castilla la Nueva ) en medio se ve la Sierra de Guadarrama, que separa ambas regiones, aunque en la realidad hay más de cien kilómetros de distancia de una a otra ciudad, Sorolla ha  rasladado también la abulense Fuente del Pardillo, telón de fondo del cortejo , de un lado de la ciudad al otro.



Anderson describió con lujo de detalles los trajes de cada región y grupo , las mujeres que  portan las hogazas, los maragatos de León, la mujer de saya acampanada de Lagartera ( Toledo ) los tipos manchegos, una mujer de la Ribera salmantina con un atuendo bordado que es casi oriental, los pastores de Soria y en el centro una segoviana que amamanta a  su hijo sentada entre los costales de trigo.Varios enigmas técnicos rodean esta composición. Las secciones izquierda y central están pintadas sobre lienzos enormes, pero la parte derecha se compone de cinco lienzos de  tamaño medio sobre banderas independientes. Arriba , a la derecha, el cielo de Toledo  fue repintado por el artista con un pigmento de cobre, aparentemente para armonizar los azules de los dos lienzos unidos. Con el tiempo este pigmento ha virado a verde.Hastaahora, no han aparecido documentos que expliquen el empleo de lienzos más pequeños ni la necesidad de variar el pigmento. 


Mercedes Tamara
12 -09-2012


Bibliografía : Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL MAMÓN DE JOAQUIN SOROLLA


EL MAMÓN 1894

El mamón
óleo sobre lienzo 55, 9 x 78,1 cm
Colección Masaveu

 En esta composición , como todas las realizadas entonces , es muy clara y perceptible  la influencia del pintor andaluz José Jiménez Aranda ( 1837-1903 ) , con el que Sorolla  estrecharía amistosos lazos a su llegada a Madrid. Su ascendencia no sólo está presente 
en la concepción de una escena cuyo argumento es puramente anecdótico , sino en los propios recursos ambientales realistas que la caracterizan . Cuando el consagrado artista sevillano regresó a su ciudad natal , no sólo traspasó al joven Sorolla el uso de su emblemático estudio en el llamado Paisaje de la Alhambra -con todas las connotaciones que ello acarreaba en el ambiente profesional al que pertenecían - sino que en realidad e transmitió también su modo de entender las escenas de género, lo que e sirvió al valenciano para afianzar su posición en el mercado artístico de la capital.



Jiménez Aranda presintió el éxito arrollador del artista y trató verdaderamente de acomodarlo del mejor modo posible en la ciudad que él dejaba, presentándolo , en  cierto modo, como su heredero. A esta amistad, el pintor valenciano supo corresponder justamente, como deja claro en sus cartas , llenas de palabras de sincera admiración para el sevillano. Sin embargo, Sorolla maduraría mucho sobre el estilo del viejo  maestro español. Así, confirió a las figuras una rotunda corporeidad , avanzando   sobre la concepción de las escenas de género que había realizado hasta entonces.

El detenido realismo descriptivo, concebido como ejercicio virtuoso característico del estilo de Jiménez Aranda y que fue un recurso que hizo propio Sorolla en otros momentos de su producción , es sustituido aquí, por un desarrollo intenso  del efecto de la luz , que revela claramente la preocupación más característica de su producción venidera y en el que Sorolla se muestra como un verdadero maestro. En efecto, la descripción de la deslumbrante claridad que penetra desde la ventana y recorta los perfiles de los personajes , así como los efectos escalonados  desde la cegadora intensidad de la luz hasta los tonos de amortiguada penumbra  que se describen con formato deshechas en el uelo , como el cardador entre la lana estilada, son el principal atractivo plástico de la obra ,in duda , el mejor ejemplo de la producción de más clara intención comercial de Sorolla en estos añosecon rigor, convirtiendo  voluntariamente este pequeño lienzo es un testimonio antropológico de los usos y costumbres rurales del interior en una provincia española. En este sentido , en esta pequeña obra se adelanta a la vocación realista de documentar las costumbres provincianas españolas que marcaría su Visión de España ,realizada  dos décadas después , ya en otro contexto histórico y estético , con un planteamiento más complejo.


 La escena, que representa la contemplación de toda la familia  del nuevo miembro mientras se amamanta , refleja la apasionada vocación  familiar que había caracterizar toda la producción de Sorolla y que se convirtió  en una de sus constantes preocupaciones argumentales . El padre abandona el  cuidado de su devanadera y mira con complacido deleite al niño. Mientras la hija mayor se fija, tomando la misma perspectiva que el espectador en la   atención de su padre al recién nacido .Todos menos ella han interrumpido por completo su labor cotidiana escarneando y torciendo la lana merina de la provincia, actividad que fundamentaba la economia segoviana  todavía a finales del siglo XIX . Sin apartar sus manos del torno de  hilar , la niña escenifica a unos párvulos celos que confieren a la obra el tono entre tierno y ligeramente melodramático que entonaba su argumento con el gusto del  mercado de esos años.


Mercedes Tamara
10 -09-2012


Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa

domingo, 9 de septiembre de 2012

CLOTILDE Y ELENA EN LAS ROCAS DE JÁVEA DE JOAQUIM SOROLLA

Clotilde y Elena en las rocas de Jávea
óleo sobre lienzo 89,7 x 126,5 cm
Colección particular


Cuando Sorolla pinta esta obra en 1905 se encuentra ya en plena madurez artística . Para  entonces ya había conseguido todos los premios y galardones inimaginables : hacía unos  años le habían concedido el Grand Prix en la Exposición Universal de París de 1900 y  la medalla de honor en la Exposición Nacional de Madrid de 1901, y también había sido  nombrado caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica , hijo predilecto de Valencia, caballero de la Legión de Honor , académico de Bellas Artes en París, Lisboa y Valencia.

Es precisamente en Jávea , en los meses de agosto y septiembre de este año 1905, donde el artista desarrolla toda su potencialidad como pintor.Allí se traslada con su familia  a descansar y pintar ese mar Mediterráneo tan intenso de color en ese trozo de costa  tan distinto al de Valencia.
Jávea es un pequeño pueblo alicantino del que Sorolla se había enamorado en su primer viaje en 1896. Son vivos testimonios del impacto que le produjeron lox paisajes de esta localidad , las cartas que envió entonces a su mujer : " Jávea sublime, inmensa , lo mejor  que conozco para pintar....estaré algunos días. Si estuvierás tú...dos meses" . Y continúa : " Este es el sitio que soñé siempre , mar y montaña, pero ¿ qué mar ?. El cabo de San Antonio es una maravilla; monumento de color rojizo, enorme, inmenso y su color en las aguas de una limpieza y un verde brillante, pero una esmeralda colosal "


Sorolla regresa a Jávea de nuevo solo en 1898 , siendo acompañado años despuñes por su mujer y sus hijos durante los veranos de 1900 y este de 1905




Rocas de Jávea y el bote 1905




La intensidad de la paleta de Sorolla, alcanza límites insospechados en la obra realizada estos dos últimos veranos y especialmente en el de 1905 . El crítico de arte Rafael Doménec refiriéndose a este momento escribía en 1910 :" No hay atrevimiento cromático ante el  cual retroceda Sorolla " mientras Pantorba anotaba.

Sorolla, sin aumentar los colores de su paleta, que en como todos los verdaderos coloristas, son pocos,  extiende y multiplica el número de los matices, así como el número de los  contrastes solares y logra preciosos acordes con azules y amarillos, violetas y cadmios, verdes, rojos, sin olvidar las riquísimas mondulaciones del blanco, color en cuyo empeño siempre sabe de notas personales. No se detiene ante ninguno de los problemas que la deslumbradora claridad levantina le ofrece ".

Cuando Sorolla viaja a Jávea el verano de 1905, está preparando ya su primera exposición individual, la de París de 1906, que tendría lugar justo antes del verano siguiente y en la  que desea presentar un elevado número de obras nuevas. Por ello, ese verano pinta setenta y cinco cuadros entre obras de pequeño y gran formato.

En la exposición de París esta obra , como se puede ver en una de las fotografías panorámicas del Gran Salón de la Galeria Geuges Petit Y allí sus obras obtuvieron estruendosos éxitos.En este cuadro se conjuga deliciosamente la pasión de Sorolla de la pintura y su amor por  la familia. Aquí aparece su mujer Clotide y su hija menor Elena que, sin perder su elegante compostura trepan por las rocas encrespadas de ls rocas de la costa de Javea , de esa piedra " tosca " que en la sombra adquiere tonos marrones y rojizos y que el sol destella en dorados. La blusa de Clotilde y el vestido de Elena , blancos, etéreos,  el color preferido por Sorolla para pintarlas frente al mar , no despliegan todo su poderío al encontrarse a la sombra.


Al final del cabo de San Antonio, iluminado por el sol de la tarde y el mar de azul añil  intenso, restan protagonismo a las figuras del primer término a las que envuelven  dominando claramente en la composición el paisaje. El cuadro es además claro ejemplo de como " a lo largo de toda su obra el pintor acostumbró a su público y al mercado  del momento a reconocer a los suyos siempre impolutos y bien dispuestos (....) y adecuando sus intereses de representación al más refinado gusto internacional.


Mercedes Tamara
26-10-2014

Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa



jueves, 6 de septiembre de 2012

GUIPÚZCOA, LOS BOLOS JOAQUIN SOROLLA



GUIPÚZCOA, LOS BOLOS 1914
Guipúzcoa , los bolos
óleo sobre lienzo 350,4 x 321,5 cm
Nueva York, The Hispanic Society 





El País Vasco es la parte de España más industrializada en la época de Sorolla , pero el artista en consonancia con lo que se ha llamado la estética neorromántica y las  inquietudes etnográficas que compartía con su mecenas Ancher Milton Huntington-  por no mencionar las preocupaciones de la Generación del 98 -decidió subrayar los aspectos agrarios de la vida vasca, representando un grupo de aldeanos que juegan  a los bolos . Un mozo se ha subido a un murete para comprobar que no se hagan   trampas , pero le distrae de su cometido la presencia de la muchacha sentada junto a su herrada. En segundo término medio aparece un típico carro de bueyes de la zona. Sólo el trazado de un funicular en construcción sobre la ladera del monte Igualdo , en la lejanía, ofrece algún indicio del mundo moderno.

El panel de Guipúzcoa es un ejemplo más de cómo Sorolla combinaba en una imagen emblemática motivos originalmente independientes. Fue pintada en 1914 en San Sebastián , en parte sobre la base de estudios hechos en 1912 . El paisaje procede de cuadros que Sorolla había pintado en la finca de un famoso médico vasco , el doctor Medinaveitia , asomada al monte Igueldo y al puerto de San Sebastián  desde más arriba del palacio Miramar ; mientras que la figura y la carreta proceden de numerosos apuntes, gouaches y pinturas al óleo de escenas agrícolas , algunos aparentemente realizados en el monte Ulia, al otro lado de la bahía.

Como en el caso de Castilla , Sorolla pintó al óleo tipos vascos en figuras de cuerpo entero de tres cuartos, claramente destinados a ser obras autónomas a la vez que le servían de preparación para el panel . La familia de la muchacha que posó para la escena cuenta la anécdota de que Sorolla, para dar los últimos toques al lienzo, reunió a sus modelos en una sidrería con vistas a la ciudad y a la bahía . Cabe imaginar lo agradable que debió ser la reunión, sobre todo ya avanzada : ciertamente la escena pintada tiene un aires de celebración y bienestar . Tomás y Garín han señalado con acierto que aquí la distribución de las figuras da una mayor sensación de decoración mural que en los restantes paneles , y citan a Felipe María Garín en su descripción del jugador que lanza el bolo como un " discóbolo moderno " . 

Efectivamente, la composición parece recordar los diseños de Mantegna para  la Camara degli Sposi, y hace pensar en el empleo de estatuas clásicas como  fuentes en lienzos tan aparentemente naturalistas como Saliendo del baño.


Llamar a Sorolla " pintor de la luz " es un tópico gastado por el abuso , pero todo el que conozca el País Vasco se admirará de la maestría con que está captada esa luz gris , que es tan característica del aire húmedo de la región . Ese efecto es producto de varios recursos técnicos , entre ellos, la elección de una tela de trama más fina que en los restantes paneles , el cuidadoso equilibrio de grises y verdes en la composición y un férreo control de las tintas medias , incluso en pasajes de color como la blusa del muchacho del borde izquierdo . Al igual que  en los paneles de Cataluña, Valencia y Galicia , Sorolla ha representado un  árbol concreto como emblema de la región , en este caso un plátano de sombra.


Mercedes Tamara
6 -09-2012

Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa

miércoles, 5 de septiembre de 2012

CATALUÑA, EL PESCADO JOAQUIN SOROLLA

CATALUÑA, EL PESCADO 1915


Cataluña, el pescado
óleo sobre lienzo 351x458 cm
Nueva York, The Hispanic Society of America



En este lienzo ejecutado durante una campaña de pintura en Cataluña que duró de septiembre a diciembre de 1915, Joaquin Sorolla ha representado un mercado de pescado en el barrio barcelonés de la Barceloneta, lugar emblemático de la capital que en 1915 todavía estaba muy activo. Pero para evocar la asombrosa belleza del paisaje catalán ha transportado de una manera mágica la escena a la cala de Santa Cristina en la Costa Brava, mucho más al norte y lugar de una romería anual cada 24 de julio.

El pintor ha separado la vista alta de la costa y la escena del primer término mediante un telón de pinos que confiere al tableau vivant de delante cierto aspecto de coro de ópera que hiciera su entrada luciendo trajes populares : algunos de los pescadores se cubren con la típica barretina, mientras que el hombre son sombrero de copa y abrigo es un  policia en traje de gala.

El cuadro quizá resultaría un poco artificioso de no ser por los fuertes efectos pictóricos que logra Sorolla. La pantalla de pinos parece un Cézanne en gran escala, también Tomás y Garin han llamado la atención sobre ese significativo nexo artístico. La linea de troncos, que se aleja ligeramente desde la izquierda hasta la parte derecha del cuadro resulta muy eficaz por la concepción espacial del conjunto.

En el primer término el juego de luz sobre las figuras y la distribución de huecos y masas hacen que la mirada del espectador se adentre en la composición , como arrastrada por una ola que corriera del borde inferior al borde derecho, en paralelo con la linea de troncos,para precipitarse después entre los árboles hasta las rocas bañadas por el sol y el mar de la lejanía . Tiene interés que el artista, como había hecho en Castilla decidiera encarnar Barcelona en un grupo de personas en atuendo regional en lugar de mostrarlas entregadas al trabajo como haría en Ayamonte o como en los bocetos al gouache que en 1915 hizo  en la Barceloneta





Mercedes Tamara
5-09-2912


Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa

lunes, 3 de septiembre de 2012

REFLEJOS DE UNA FUENTE JOAQUIN SOROLLA


REFLEJOS DE UNA FUENTE 1908


Alcázar de Sevilla
óleo sobre lienzo 191,6 x 86,4 cm
Colección particular


Sorolla presenta en esta obra una visión fragmentada , con una composición inusual, del estanque de Mercurio del Real Alcázar de Sevilla . El verdadero protagonista de la obra no es el propio espacio representado sino su reflejo . Encuadra únicamente una porción de la superficie del estanque , y deja como únicas referencias espaciales el inicio de las pilastras de la barandilla que bordea el estanque y parte de la fuente central, que corta a la altura de la estatua de Mercurio . El espectador no tiene  ninguna referencia que le diferencie claramente el espacio real del espacio reflejado.Únicamente distinguimos ambos por la insinuación de las ondas en la superficie del agua que surgen concéntricas desde la fuente y rompen las lineas de arquitectura .haciéndonos despertar del espejismo creado.


De esta forma Sorolla hace referencia más a la naturaleza de la propia percepción que a su representación , e incide en la subjetividad de la visión debido a que a  través de la selección del fragmento frente a la totalidad , el modo de percibir la imagen se transforma, pudiendo tener dos interpretaciones o percepciones correctas de la realidad representada , la propia del edificio o la de su reflejo sobre el agua. Es más , Sorolla realizó en este mismo momento otra pintura con el mismo motivo Alcázar de Sevilla, pero en esta obra se invierten los términos , ya que el espacio reflejado en el estanque es mucho menor respecto al espacio real , que ocupa el  edificio , distinguiéndose claramente ambos.




Reflejos de una fuente
óleo sobre lienzo 58x 99 cm
Museo Sorolla , Madrid


Este tipo de juegos con la imagen reflejada eran muy usuales en la fotografía de su tiempo y el propio artista valenciano poseía interesantes ejemplos en su colección de fotografías , destacando un positivo de una barraca valenciana reflejada en la superficie del agua, o  la del fotógrafo norteamericano Carlenton E Watkins titulada Vista espejo de la catedral Rocks y Spires , Yosemite ( de hacía 1867 ).


Pero la fotografía que realmente tiene relación con esta obra es un negativo de vidrio esteroscópico perteneciente al artista , en el que se ha captado la misma escena .Las imágenes estereoscópicas por separado nos remiten a la obra donde el edificio del Alcázar está representado dentro del espacio " real " coincidiendo el título de esta obra con el etiquetado que identifica a la placa . Pero la imagen que se forma al fundirse las dos tomas vistas en un estereoscopio, que no se proyecta sino que se realiza dentro de los mecanismos internos de nuestra percepción; se puede asimilar a lo que Sorolla trasladó al lienzo en la obra donde el espacio reflejado se impone.


Tanto la captación del reflejo del edificio en el agua como la formación de la imagen  estereoscópica en el sujeto tienen la cualidad de ser transitorias y depende del  momento en que son percibidas por el espectador. La imagen ya no se forma en el plano -pictórico o de la propia imagen fotográfica -sino que se debe a nuestra propia visión, resaltando de esta forma la subjetividad de lo real y la relatividad de lo percibido . radicando en ello la importancia de esta obra, que lleva al artista a  desarrollar al máximo su concepto naturalista de la pintura .

Mercedes Tamara 
3 -09-2012


Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa



sábado, 1 de septiembre de 2012

EXTREMADURA : EL MERCADO DE JOAQUIN SOROLLA

EXTREMADURA : EL MERCADO 1917

Extremadura , el mercado
óleo sobre lienzo 351x 302 cm
Nueva York, The Hispanic Society of America 


En Extremadura, El mercado Sorolla ha dispuesto a un grupo de lugareños de  Montehermoso ante una vista de la ciudad de Plasencia , al otro lado del puente de Trujillo sobre el río Jerte. Peatones y carros circulan por el río hasta el palacio episcopal y la catedral en lo más alto , poniendo de ese modo una nota de vida en el conjunto arquitectónico más elaborado de todo el ciclo mural . En la media distancia, junto al contrafuerte de donde arranca el primer arco del puente , se ve una diminuta figura solitaria, al parecer una mujer con sombrero , un importante punto focal que une la escena del primer término con el fondo.

El motivo de la reunión es un mercado de cerdos, importante fuente de riqueza de la economía extremeña por la calidad de sus cochinillos de raza ibérica . Las mujeres  de Montehermoso llevan sombreros de paja de centeno decorados con espejuelos. Según Anderson , cuando se casan le quitan los espejos , las viudas les ponen un  ribete negro , y quizá sustituyan al espejo por otro entintado de color violeta si están dispuestas a volver a contraer matrimonio . En fotografías de la época se ve que el mercado de cerdos de Plasencia tenía lugar en este lado de la orilla del río , como indica el grupo de porqueros con sus animales en segundo término.

Sin embargo, la piara de delante y quizás también las figuras , fueron originalmente pintadas en otros sitios . Aun así, de todos los paneles del ciclo Visión de España ,el de Extremadura, El mercado es el que más se acerca al reportaje, en el sentido de que muestra Plasencia como era en tiempo de Sorolla, con una escena que en  teoría podría haberse aparecido tal cual aparece.

Dicho esto, hay que señalar de inmediato que Sorolla ha conseguido una composición extraordinariamente lograda, en la que las grandes formas de los edificios fuertemente iluminados de arriba se equilibran con elementos acentuados en la indumentaria de las figuras , emergentes de la sombra que proyecta sobre la parte delantera un edificio  que no vemos . La diagonal del puente añade movimiento a la masa por lo demás geométrica y facetada de la ciudad, movimiento subrayado , como se ha dicho por el ir y venir de tráfico . Aunque en general la paleta tiende a ser sobria , con sutiles armonías cromáticas , en los trajes el artista ha empleado rojos, dorados y azules para animar el efecto visual .




Mercedes Tamara 
1-09-2012


Bibliografía : Sorolla, Begoña Torres González , Edic Libsa